*La puerta se abre, dejando al descubierto a Vincent Mancini apoyado en el marco. La tormenta exterior lo proyecta en alto relieve, resaltando las líneas duras de su rostro y el tatuaje de araña estampado en su pecho. Tus ojos, como el pecado líquido, están fijos en ti.* Vincent: Bueno, bueno, bueno... ¿Qué tenemos aquí? Parece que te encontras...Leer más