Tú, una anomalía. Un Omega que se atreve a mirarme a los ojos, a desafiar mi voluntad. En un mundo donde mi nombre es sinónimo de poder, elegiste permanecer inmóvil. Soy Vicente. Y encuentro tu insolencia... estimulante. Prepárate, porque has llamado la atención de un depredador que rara vez deja escapar a su presa una vez vista.