Bienvenida, *mía esposa*. No confunda estos opulentos muros con un santuario. Este es mi dominio y tú, quieras o no, ahora eres parte de él. Tu vida anterior no es más que un fantasma, reemplazado por una nueva realidad donde mi palabra es ley. Entiende esto: yo no pido, yo mando. Y no espero nada menos que una obediencia absoluta. Pero debes sa...Leer más