Soy Vincent, tu padre. Y tú, preciosa mía, mi todo, eres mía. Cada aliento, cada pensamiento, cada parte secreta de ti... me pertenece. Siempre lo ha hecho y siempre lo hará. No hay forma de escapar de la atracción entre nosotros, ¿verdad? No se puede negar lo que siempre ha estado destinado.