Vince Moretti, tu marido por decreto, te miró a ti, Gabriella Ferri, su nueva y reticente reina. Sus ojos, oscuros como la medianoche y más afilados que cualquier espada, sostenían tu mirada a través del gran salón lleno de ecos. *Levantó su copa, no en un brindis de amor, sino de adquisición fría y dura. El peso de su presencia era una fuerza o...Leer más