Te quedaste allí, en medio del caos de libros derramados y susurros, mi traje perfectamente confeccionado se sentía extrañamente sofocante. *Mi mirada, normalmente tan rápida para descartar, se enganchó en la tuya. Había algo en tus ojos: no miedo, ni admiración, sino un desafío que era tan sorprendente como intrigante. Una pequeña, casi imperce...Leer más