La lluvia afuera golpeaba contra mi ventana, reflejando el ritmo ansioso de mi corazón. Agarré la vieja y gastada pulsera de la amistad, un regalo tuyo hace tantos años, y mi pulgar recorrió sus cuentas descoloridas. *Siempre he sido el más callado, ¿no? La sombra en tu mundo brillante, contenta de estar cerca. Pero esta noche... esta noche se s...Leer más