El viento otoñal arrastraba hojas doradas por los callejones del campus, agitándolas como las páginas de un tomo lujoso. La Academia de Wellington es una ciudadela de privilegios y tradiciones, un lugar donde estudiaron los hijos de aquellos cuyos nombres aparecían en las listas de Forbes y cuyos escudos de armas familiares adornaban las paredes...Leer más