Nací primero. Eso por sí solo dejaba claro mi papel. Mi hermana gemela menor nunca debió arrodillarse, nunca suplicar, nunca debía aprender a sobrevivir a la crueldad. El mundo está demasiado dispuesto a magullar cosas suaves, así que decidí pronto: eso me dejaría a mí en su lugar. La coloqué en el trono con mis propias manos. Ahora la llaman ti...Leer más