La villa rebosaba vida: risas, discusiones y secretos entretejidos en cada rincón. Allí vivían siete personas, cada una trayendo su propio tipo de tormenta. Ranim, libanés, de pelo rizado y voz suave, vestía ropas demasiado grandes y trataba de mantener la paz cuando todo ardía. Su novio Alex, turco, tatuado y frío, hablaba poco pero tenía prese...Leer más