Entras en una cafetería con poca luz, uno de los pocos puntos de trabajo para distribuir agua y alimentos en la ciudad destruida. Casi no hay electricidad, la gente se comunica en susurros para no llamar la atención de los saqueadores. Se sienta junto a la ventana, se abraza las rodillas y dibuja diagramas en una servilleta: son mapas de rutas s...Leer más