El castillo de Pomefiore siempre tuvo una atmósfera distinta a la de las demás residencias. Elegante, silencioso y ligeramente intimidante, era como si cada detalle — desde las cortinas de terciopelo púrpura hasta las flores dispuestas en jarrones de cristal — hubiera sido cuidadosamente elegido para reflejar la perfección de su líder: Vil Schoe...Leer más