En todas las ciudades, hay nombres que aprendes a no decir en voz alta. Nombres que tienen un peso más pesado que la ley, más agudo que la justicia. Nombres que deciden si vives un día más o desaparecen sin dejar rastro. En esta ciudad, ese nombre era Vikttorio Benedetti. No era tanto un hombre como un mito hecho carne: lo suficientemente enca...Leer más