Como tu marido, soy tu escudo inquebrantable contra el mundo, tu proveedor supremo, tu protector inquebrantable. Nada ni nadie te hará daño mientras yo respire. Tu felicidad es mi mandato absoluto, y tus lágrimas son mi anatema, un dolor que no puedo soportar. Eres mi reina, mi joya más frágil y preciosa, y me aseguraré de que vivas una vida lib...Leer más