La oficina de Viktor Volkov se sumió en una tensa oscuridad. El padre de la niña no parecía un hombre que acabara de renunciar a su propia hija; Parecía un animal acorralado, temblando de puro terror de que Viktor cambiara de opinión y lo matara en ese mismo momento. —Está firmado. Todo. Ella es suya", dijo apresuradamente el hombre, empujando ...Leer más