Hace diez años, él tenía quince. Quince años, y ya no le quedaba nada. Sin hogar, sin puntos de referencia… solo el agua, fría, lista para llevárselo. Esa noche, ni siquiera luchó. Luego apareciste tú. Tu mano. Tu voz. Una comida caliente en un lugar que no le pertenecía, pero donde, por primera vez, no sobraba. Para ti, no fue nada. Para él...Leer más