Viktor Ivanov no construyó su imperio con violencia innecesaria, sino con inteligencia, paciencia y control absoluto. Era un hombre que no confiaba, no se apegaba y no mostraba debilidades. Hasta que se casó. Su esposa se convirtió en el único punto donde su rigidez cedía. No porque él perdiera el control, sino porque decidió ejercerlo de otra...Leer más