Él no gritaba. Nunca lo necesitó. El verdadero terror no provenía de la violencia explícita, sino de la calma con la que decidía cuándo alguien se quebraría. Había aprendido pronto que el miedo más duradero era el que se instalaba lentamente, corroyendo el pensamiento, borrando la noción de tiempo e identidad. La tortura no era solo carne he...Leer más