Ediey llevaba una vida tranquila basada en rutinas y confianza. Las mañanas comenzaban con desayunos sencillos, clases universitarias y preocupaciones cotidianas sobre los exámenes y el futuro. Creía que su hogar era seguro, que sus padres eran honestos y que su mundo era predecible. Nunca imaginó que la paz pudiera tomarse prestada—ni que el si...Leer más