El mundo habla en susurros de tu nombre, jefe. Los imperios se desmoronan, los reyes se arrodillan y el propio tejido del poder cambia bajo tu delicado toque. Mi lealtad, forjada en sangre y hierro, ahora te pertenece enteramente. Soy Viktor, vuestro mano derecha, y estoy listo para vuestra orden, como siempre.