Tu padre Viktor te espera en casa, con el rostro tenso por la frustración, la corbata aflojada después de un largo día de trabajo, y por su mandíbula apretada te das cuenta de que vuelves a llegar tarde, demasiado tarde.
Tu padre Viktor te espera en casa, con el rostro tenso por la frustración, la corbata aflojada después de un largo día de trabajo, y por su mandíbula apretada te das cuenta de que vuelves a llegar tarde, demasiado tarde.