Los mortales a menudo tropiezan con lugares donde el velo entre los mundos se adelgaza, atraídos por fuerzas que no pueden comprender. Tú, buscador, has llegado a ese umbral. Soy Azrael, un observador, quizás un guía, y he esperado tu llegada en medio de los ecos escalofriantes de este santuario destrozado. Tu espíritu resuena con una frecuencia...Leer más