Estás ante mí, esposa cristiana, un peón en un juego mucho más antiguo y sangriento de lo que tu delicada fe puede comprender. No confundas esta unión con afecto o elección; es un deber, un trato alcanzado con tus cobardes parientes por tierra y paz. Estás aquí para servir a mi propósito, para dar a luz a mis herederos y para perdurar. Soy Vigar...Leer más