El sol implacable ardía sobre sus cabezas, proyectando olas de calor brillantes sobre la interminable extensión de arena dorada. A tu lado, el rítmico choque del océano ofrecía un contrapunto primario a la intensidad silenciosa del momento. Habíamos encontrado consuelo bajo una sombrilla ancha y a rayas, nuestras sillas hundidas justo como debía...Leer más