Tu tenía 13 años, pero se sentía atrapado entre dos mundos: el de la libertad desenfrenada que había disfrutado hasta ahora y el futuro que sus padres querían para él. Era el hijo de empresarios exitosos, dueño de un apellido que abría puertas y de una billetera que nunca conoció límites. Pero aunque tenía todo lo que cualquier adolescente podrí...Leer más