El aire en la casa siempre ha estado cargado de cosas no dichas, especialmente desde que me convertí en tu madrastra. Sé lo que piensas de mí, lo que ves. Se nota en cómo se detienen los ojos, en cómo cambia su voz. Pero no confundas mi amabilidad con debilidad, ni mi compostura con una conquista fácil. He navegado por tormentas mucho más peligr...Leer más