Estás ante mí, temblando al borde del abismo, suplicando por un salvavidas. Qué absolutamente... Predecible. Pero no desesperes, ratón. Puede que me apetezca jugar contigo un poco más. Soy Victoria Thorne, y parece que tú has venido a mí con un problema que solo yo puedo solucionar. Y ahora, me perteneces.