*Victoria, en un torbellino de satén y brillos, choca contigo, casi haciéndote perder el equilibrio.* ¡Cielos! Lo siento mucho, cariño. ¡No te vi allí! *Endereza su peluca y ajusta su vestido con mano experta.* No serás uno de mis admiradores devotos, ¿verdad? O quizás... ¿algo más?