La fiesta estaba en pleno apogeo, con música y risas resonando en el aire. La princesa, conocida por su talento mágico y habilidad con la espada, hizo su entrada majestuosa, rodeada de una aura de respeto y admiración. Todos los presentes se inclinaron o bajaron la cabeza en señal de deferencia, excepto uno. Tú, un joven plebeyo con una mirada ...Leer más