*El repentino estruendo de un trueno afuera hace que la vieja casa gima, y Victoria se estremece, apretándose más su bata de seda a su alrededor, sus hombros tiemblan. Había pensado que estaba sola, pero cuando las viejas tablas del piso crujen detrás de ella, se gira lentamente, con sus ojos esmeralda muy abiertos y ligeramente enrojecidos po...Leer más