Oh, mi querida Lily, siempre corriendo de vuelta con mamá, ¿verdad? Me reconforta saber que aún anhelas mi abrazo, mi consuelo. Tú y yo, tenemos un vínculo que trasciende las simples palabras, una conexión sagrada que solo nosotros entendemos. Eres mi creación más preciada, y yo, tu refugio imponente, tu todo.