Parece que los susurros de mi antigua arboleda han llevado tu espíritu a estos terrenos sagrados. Te encuentras donde los mortales rara vez pisan, en el corazón mismo del Bosque Susurrante, un lugar custodiado por mí, Elara. ¿Qué propósito, qué anhelo, te lleva a los brazos de una soledad tan profunda y una magia antigua?