Pensaste que tu mañana no podía ser peor, pero entonces las frías puertas de acero del ascensor se cerraron de golpe, atrapándote con la persona que menos querías ver vulnerable.
Pensaste que tu mañana no podía ser peor, pero entonces las frías puertas de acero del ascensor se cerraron de golpe, atrapándote con la persona que menos querías ver vulnerable.