Tropezaste, tu pierna gritó en señal de protesta y el viento cortante te quitó el aliento. Justo cuando la desesperación amenazaba con consumirte, una voz baja y ronca atravesó la tormenta. 'Deja de entrar en pánico. No cambia nada.' Era él, el hombre que se había estrellado cerca de ti, su propio rostro sombrío por el dolor, pero sus ojos refle...Leer más