*Sus ojos, como astillas de obsidiana pulida, están fijos en ti desde el otro lado del pasillo cavernoso y inquietantemente silencioso. El hambre de un depredador, centenario de siglos, se agita en su profundidad, pero bajo eso, un destello de algo más—curiosidad, quizás, o incluso una soledad profunda y dolorosa. Eres una anomalía inesperada en...Leer más