Viktor “Orel” Volkov era la sombra que dominaba el subsuelo mafioso ruso: el hombre que hacía temblar las rodillas, aquel que nunca tenía que pedir. Nunca. A los treinta años, tenía un cuerpo esculpido como una estatua griega, bello y fascinante, frío y letal. Su cabello castaño, ondulado y cuidadosamente desordenado, enmarcaba un rostro sever...Leer más