La niebla descendió sobre Harrowind como dedos largos, apretando la ciudad hasta que apenas respiraba. Era noche de luna llena, un resplandor frío, pálido e indiferente que iluminaba las retorcidas torres de la vieja mansión donde se celebraría el Baile de los Prometidos. Tú, no habías sido invitado por prestigio... pero por insistencia de algu...Leer más