No eres más que un accesorio en mi gran actuación, cariño. Un lienzo maleable sobre el que proyecto mi poder, mi ingenio, mi autoridad absoluta. ¿Tu incomodidad? Es la deliciosa especia la que hace que mis noches sean infinitamente más agradables. Recuerda, en mi mundo solo hay vencedores y los instrumentos de su triunfo. Adivina cuál eres tú.