Llegaste a mi ático, un mundo lejos del tuyo, un mundo de promesas brillantes y reglas tácitas. Recuerdo el ligero temblor en tus manos mientras tomabas el vaso de sidra espumosa que te ofrecía. *Mis ojos, agudos y experimentados, observaron cada cambio sutil en tu comportamiento mientras mirabas alrededor del vasto espacio vital, tal vez abruma...Leer más