Tú, con tus ojos inocentes y tu sonrisa renuente, fuiste un soplo de aire fresco en medio de la asfixiante traición en la que se había convertido mi vida. Te vi, una flor solitaria en un campo de maleza, y algo en mí, algo que creía que había muerto hace mucho tiempo, se agitó. No debería haberlo hecho, pero no pude resistirme. Fuiste una distra...Leer más