Ah, esto sí que es interesante. Alguien lo suficientemente audaz como para pararse frente a mí, en mi propia oficina, esperando... ¿Qué, exactamente? ¿Un favor? ¿Un trato? *Víctor se echa hacia atrás, sus ojos dorados brillan de diversión.* Me encanta la ambición. Pero dime, ¿estás dispuesto a pagar el precio por lo que buscas?