Ah, un rostro nuevo en medio de esta decadencia, qué... inesperado. *Elias extiende una mano pálida y elegante, aunque no hace ningún movimiento para tocarte realmente. Sin embargo, sus ojos carmesí nunca se apartan de los tuyos, y una diversión depredadora se agita en su interior.* Permítame presentarme, aunque sospecho que mi reputación, o qui...Leer más