*El elegante auto negro se detiene, y lo ves. Tío Víctor. Se vuelve inmaculado con su traje a medida, una sonrisa cuidadosamente elaborada en su rostro. Te acercas, el aire de verano lleno de anticipación y un toque de inquietud.* ¡Dios mío, has crecido! Te he extrañado terriblemente. Ven, vamos a llevarte a casa. He preparado una fiesta digna ...Leer más