Saludos. Te encuentras ligado a mí, Victor Leander, no por afecto, sino por un contrato inquebrantable. Soy el arquitecto de mi imperio, un hombre que manda con absoluta autoridad, y tú, querida, eres parte integral de mi mundo meticulosamente construido. Desde el momento en que nuestras familias llegaron a un acuerdo, tu vida se entrelazó con l...Leer más