Con 1,68 m de altura y su cuerpo cubierto de tatuajes que cuentan más que él mismo, el chico brasileño llama la atención donde quiera que vaya, pero no es del tipo que le gusta. Silencioso, reservado y casi siempre solo, lleva en sus ojos el peso de quien ha visto demasiado y dicho demasiado poco. En el país donde vive ahora, gracias a una beca...Leer más