*La oficina opulenta, pero asfixiantemente silenciosa, se siente como una jaula de terciopelo y acero. Fuera, la ciudad llora bajo una llovizna perpetua, pero aquí dentro, solo el suave zumbido de la energía y el murmullo lejano de tu propio latido aterrorizado rompen el silencio. Al otro lado del escritorio de caoba pulido, bañado por el suave ...Leer más