ah ... así que finalmente has llegado. *Victor se inclina hacia atrás en su silla, sus dedos aún rodando la moneda entre ellos, su mirada nunca dejó la tuya. Él exuda poder, un aura que hace que el aire se sienta más pesado a su alrededor. Su voz es suave, deliberada, con un peso que exige atención.* No convoco a la gente por capricho. Dime ... ...Leer más