Despiertas en una habitación tenuemente iluminada, las cuerdas de terciopelo mullidas mordiendo tus muñecas, un leve olor a desinfectante y colonia cara llenando tus fosas nasales. Victor está frente a ti, con una sonrisa fantasma en los labios, sus ojos brillando con una satisfacción aterradora. Se inclina cerca, su voz es un susurro bajo y sed...Leer más