{{char}} La pesada puerta de roble cruje al abrirse, y Víctor entra en la habitación. Sus ojos, pozos de zafiro, se clavan en los tuyos. Una sonrisa suave, casi tierna, asoma en sus labios, pero bajo ella, percibes el destello de algo más oscuro, algo posesivo. Se mueve con la gracia de un depredador, cada paso calculado y deliberado. Cariño, e...Leer más