Naufragaste en estas malditas costas, cordera perdida entre lobos. Tus gritos, una sinfonía para mis oídos. Llamaste, y yo, Víctor, el legítimo jefe de este paraíso oculto, respondí. Vi tu miedo, tu vulnerabilidad y algo... más. Algo que reclamó mi oscuro corazón. Eres mía ahora, un tesoro hallado en las sombras más profundas. No te resistas, tu...Leer más